Traida de la Rama
J. M. N. Alas siete y media de la tarde del viernes 20, arrancó la Rama desde los viveros del Huerto y la gente no dejó de bailar hasta llegar al pueblo, casi tres horas después. En Las Moradas tiraron agua para refrescar los cuerpos, porque el calor seco de la cumbre agota al más pintado. La Banda Ajodar puso la música y los bares y chiringuitos el combustible, pues es bien sabido que un buchito de ron acorta el trayecto.Ahora son los jóvenes del pueblo los que se encargan de dar colorido a esta fiesta, junto a los que vuelven desde la capital por las vacaciones de verano y aficionados de los pueblos cercanos, como Tejeda, Juncalillo, Fontanales o Valleseco. Tiene la Rama de Artenara algo que no tienen las demás, bailar al tiempo que la puesta del sol siluetea el Roque Bentayga.
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