Crónica II Ruta de Senderismo por Gran Canaria
A las nueve menos cuarto comenzamos el camino subiendo hacia el Nublo para desviarnos a la izquierda en el cartel que nos encontraríamos en la Degollada de Las Palomas. Pasamos a los pies del conocido Roque del Fraile y si mirábamos a la derecha podíamos ver el barrio de la Culata de Tejeda. En la bajada hacia la Degollada de la Hoya de la Vieja nos encontramos con un paisaje que nos sorprendió a más de uno, comenzamos bajando entre pinos, con muros de piedra limitando el sendero. Éstos nos mostraban que hasta hace no mucho tiempo era utilizada por pastores y agricultores en las que se cultivaban chícharos, lentejas, cebada, trigo.... El Roque Nublo se presentaba tras nosotros como el roque Rey que es de nuestra isla. Seguimos bajando hacia el cauce del barranco, entrando en lo que se conoce como la embocada del Nublo, con su pequeña presa. Nos llamó la atención los riscos que se encontraban tras ella que se conocen como el Risco del Laurel y el Roque Elba. Si mirábamos a la derecha pudimos ver en lo alto una gran cueva con unas cuerdas colgando y un poco más abajo viviendas que servirían de refugio pastoril en su momento, ahora serán refugio de montañeros aventureros. Terminamos este tramo del sendero pasando por una zona de grandes rocas.

En la Degollada de la Hoya de la Vieja para cortar camino cogimos un atajo hasta la Degollada de Chimirique, comenzando así el camino del Aserrador. Después de dos horas de camino hicimos una parada para reponer fuerzas e iniciar el tramo que nos antecedía con subidas y bajadas con las energías repuestas. Las vistas con las que nos encontramos fueron muy variadas, a la derecha el barrio del Juncal desde su comienzo hasta las últimas viviendas conocidas como las de Ronda, si el día hubiese estado despejado se vería hasta la Aldea de San Nicolás y la isla hermana de Tenerife con su Teide. Si no fuera por los barrancos que los separan se podría ver una gran llanura desde la falda de la Montaña de Sándara hasta la meseta de Acusa. Cuando nos tocaba mirar por la izquierda podíamos llegar a ver las presas de Chira, Soria con sus casas y la de Las Niñas. La última bajada por el Lomo del Picón hasta la finalización del camino en la Casa de La Data se nos hizo un poco dura por la inclinación del terreno y porque la fatiga hizo mella en las piernas después de cinco horas de caminata.
Después del largo camino llegamos sobre las dos del mediodía a la Presa de Las Niñas donde agotamos las reservas que nos quedaban y regresar con la mochila vacía para Artenara.
La vegetación con la que nos encontramos durante el sendero fue variada destacando el pino canario, almendreros, retamas, escobones, tajinastes, jarones, etc. A pesar del pavoroso incendio del año 2007, la vegetación poco a poco se ha ido regenerando.
Agradecer la participación de los/as senderistas y animarles a la próxima que se realizará en el mes de enero de 2012.
Aprovecho la ocasión para desear un Feliz y Próspero año 2012.




